Discurso de la Coordinadora del CEDEHM en la recepción del premio Franco – Alemán «Gilberto Bosques»

A nombre de quienesformamos parte del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (el CEDEHM), queremos agradecer a las Embajadas en México de Francia y de la República Federal de Alemania por otorgarnos esta distinción y especialmente al jurado que se conformó; también queremos reconocer el papel fundamental de la comunidad internacional en la agenda de derechos humanos en nuestro país.

Venimos de Chihuahua, la tierra de la resistencia milenaria. La tierra donde Villa encontró su casa y las adelitas anónimas lucharon contra las injusticias y la exclusión; la tierra de los pies ligeros rarámuri y la dignidad indígena; la tierra de los movimientos sociales y las indignaciones que se transmiten generación tras generación; la tierra en la que las mujeres se visten de negro y se apropian del espacio público para denunciar las violencias de género y en la que hombres y mujeres protestan por los feminicidios frente a la emblemática cruz de clavos; la tierra rica y abundante que ve el peligro de megaproyectos y caciques que no respetan la naturaleza ni el territorio; la tierra que tanto amamos y por la que muchas personas se juegan la vida en la exigencia de libertad, igualdad y justicia.
Como Gilberto Bosques, a lo largo de la historia de la humanidad, han existido mujeres y hombres comprometidos en conseguir para todas las personas condiciones de plena dignidad y en eso se gastan la vida. De eso se trata para las y los defensores de derechos humanos.
Hoy, esta tarea se impone en un país que atraviesa una reconocida crisis en materia de derechos humanos e impunidad, que muchas veces encuentra sus máximas expresiones en los estados del interior de la República. Este reconocimiento contribuye a dar visibilidad a las organizaciones y personas que trabajamos en la primera línea, acompañando a quienes sufren desgracias impuestas, como lo son las violaciones de derechos humanos.
Chihuahua es un estado que por su ubicación geográfica y condiciones naturales lo convierten en zona de constante disputa para los cárteles de la droga, lo que ha mantenido altos índices de violencia desde la fallida estrategia de militarización, además de los reconocidos niveles de violencia contra las mujeres, marginación y pobreza de la sierra Tarahumara, altos registros de personas desaparecidas, entre muchas otras violencias que hacen de Chihuahua uno de los lugares con mayor número de personas defensoras de derechos humanos asesinadas.
Es por ello que a estos temas prioritarios enfocamos nuestros esfuerzos en el CEDEHM y apostamos por el empoderamiento de las víctimas, el acompañamiento psicosocial y el litigo estratégico a nivel nacional e internacional, como el eje central de nuestro trabajo con el objetivo de generar cambios estructurales, a veces trabajando con las autoridades y otras a pesar de ellas.
Hace 12 años el CEDEHM fue fundado por grandes maestras y maestros. Su ejemplo de congruencia y su mística nos orientan en nuestro trabajo diario.
Reconozco a cada una de mis compañeras y compañeros del CEDEHM, por su genuino compromiso, su trabajo incansable, y su ardua, generosa y solidaria entrega.
Nuestra misión es acompañar a quienes han sido víctimas de violaciones de derechos humanos; nos entendemos así: como acompañantes, que existimos en función de sulucha, su entrega, su valor, su resiliencia y su irrenunciable esperanza.
Por tanto este premio es un reconocimiento a ellas y ellos quienes nos permiten caminar a su lado. Es para las mujeres que se oponen con valor a la opresión impuesta por su condición de género, para las familias que buscan incansablemente a sus seres queridos desaparecidos, para las comunidades que han tenido que dejar todo de un día para otro y salir por primera vez a la ciudad para no ser asesinadas, para las personas defensoras que arriesgan su vida, o a quienes se las han arrebatado por anteponer la causa común, como Marisela Escobedo, Ernesto Rábago, Ismael Solorio, Manuelita Solís, Isidro Baldenegro,  Julián Carrillo y muchas más.
Para nosotras, las y los acompañantes, este premio nos alienta a seguir y nos recuerda que estamos haciendo lo que nos toca; pero también nos compromete a mantener el esfuerzo en la defensa, la voz en la denuncia, el trabajo en la propuesta y el amor que surge en acción que trasciende.
Muchas gracias

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