[email protected] A ESTA AUDIENCIA FINAL DEL TEMA “FEMINICIDIO, Y VIOLENCIA DE GENERO” DEL TRIBUNAL PERMANENTE DE LOS PUEBLOS.

Por: Víctor Quintana Silveyra

[email protected] a esta audiencia síntesis, porque es en la violencia multiforme contra las mujeres donde el gran tema que trajo a México a este tribunal de conciencia, “Libre comercio, guerra sucia, impunidad y derechos de los pueblos” se condensa y a la vez se manifiestan los ejes de todas las audiencias: devastación del maíz y de la vida rural: migración y desplazamiento forzado; violencia contra las y los trabajadores; destrucción de los jóvenes y de las generaciones futuras; devastación ambiental, desinformación, censura y violencia contra los comunicadores, agresiones a las defensoras y defensores de los derechos humanos. En todos los casos son las mujeres en lo individual o en lo colectivo las más vulneradas.

[email protected] a Chihuahua, eslabón débil, donde el capitalismo global ha venido a solucionar sus crisis hundiéndonos en peores crisis, económica, social, de seguridad humana, ambiental.
[email protected] a esta sociedad vulnerabilizada, violentada, por la crisis social causada por el neoliberalismo y el libre comercio: el modelo de industrialización maquilera ha reducido a las mujeres a la condición de fuerza trabajo desechable; las ha sometido al hostigamiento de jefes, supervisores, cónyuges, parejas. Les triplica la jornada que no el jornal por los extenuantes traslados, la precariedad de las viviendas. Pocas mujeres trabajan tanto, se desgastan tanto, como las de acá.
[email protected] a la tierra que visibilizó el feminicidio y a pesar de ello van más de 2 millares de mujeres asesinadas desde 1993, al estado que ocupa el segundo lugar nacional en violaciones denunciadas y en embarazos de adolescentes y el cuarto lugar del país en violencia doméstica. Al estado cuyas cinco principales ciudades se encuentran entre las quince peores ciudades para ser mujer en México.
[email protected] a la crisis social provocada por la apertura comercial indiscriminada y por el afán de insertarnos en la globalización compitiendo por los peores salarios y condiciones de trabajo, lo que nos coloca como los peores de la Frontera Norte; a la entidad que por seis años ocupó el primer lugar nacional en suicidios y donde hay el más alto porcentaje de jóvenes que mueren en accidentes, en donde hay varios miles de juicios para despojar a las familias trabajadoras de sus ya de por sí mínimas viviendas. Al estado donde se encuentran 10 de los municipios más pobres de México, todos ellos con alto porcentaje de población indígena; al que ocupa un terrible 28 lugar de 32 en el Índice de Desarrollo Humano de las Etnias.
[email protected] al vasto campo chihuahuense, donde miles de productores han quebrado por la competencia de productos agropecuarios importados a precios dumping, por las altas tarifas de energía, por el desorden de los mercados que favorece a los acaparadores. Al estado donde se sembró primero y de manera clandestina el maíz transgénico para acabar con nuestra maravillosa gramínea. A la entidad, tercera en la República, en cuanto al porcentaje de su superficie concesionada a empresas mineras, sobre todo canadienses. Al estado donde hace años los bosques se depredaron y se arrebataron a las comunidades indígenas, dueñas primigenias de todos estos territorios. Donde hay un mayor porcentaje de acuíferos sobreexplotados por la codicia de un puñado de agricultores ricos.
[email protected], pues a este a este tan inmenso espacio y a la vez tan pequeño para la acumulación por despojo, para la codicia demencial del capitalismo extractivista.
[email protected] a Chihuahua, el estado donde la sucia guerra contra el narcotráfico se convirtió en una guerra contra la población civil, sobre todo contra los jóvenes. En donde tan sólo entre 2008 y 2012 se perpetraron entre 16 mil 500 y 18 mil asesinatos dolosos, uno de cada cinco que se cometieron en toda la Nación. Donde llegamos a tener la más alta tasa del planeta en homicidios por cien mil habitantes, con 149 en el año 2010. A la parte de México donde se cuentan por lo menos millar y medio de desapariciones forzadas; al rincón de la patria donde es más peligroso ser joven y ser pobre.
[email protected] a las consecuencias de esa insensata guerra que nos dejó 10 mil huérfanos, 230 mil desplazados y alrededor de cien mil empleos perdidos. A la guerra y a la posguerra que han significado más sufrimiento para las mujeres, que quedan como responsables de sus hijos, de sus sobrinos, de sus nietos huérfanos. Donde además de los cientos de mujeres asesinadas, hay que considerar as torturada, desaparecida. Las que han sido botín de guerra para uno y otro bando. De Chihuahua han tenido que pedir asilo político en los Estados Unidos más mujeres amenazadas por criminales, soldados y policías, que hombres. Son las mujeres también las que más sufren la situación de guerra y de ocupación de sus comunidades por parte del crimen organizado. Las que viven la pesadilla de poder ser objeto del deseo o del simple capricho de los narcos y sicarios que dominan las comunidades rurales.
[email protected] al estado más autoritario y al antepenúltimo lugar en el índice de desarrollo democrático: a aquel cuyo gobierno ocupa el primer lugar nacional en endeudamiento público. A donde no existe la separación de poderes, ni la transparencia ni la rendición de cuentas. Donde se persigue a las voces críticas y a las organizaciones de la sociedad civil.
[email protected], en resumen, casi podríamos decir como el EZLN, bienvenidos a la pesadilla. Perdonen que esto parezca, como diría Joseph Conrad cuando visitó la esclavitud en el Congo Belga, un viaje “al corazón de las tinieblas”…por eso no terminamos aquí esta bienvenida.
Porque también Chihuahua ha sido hace muchos años tierra que se rebela a la muerte y a la destrucción , aun al precio de la propia vida como lo mostraron hace ya 49 años los jóvenes guerrilleros del ataque a Madera, cuyo 49 aniversario conmemoramos en dos días.
Les decimos también [email protected] a Chihuahua donde las comunidades rarámuri como las de Bakéachi, Wawachérare, Choréachi, Repechique, Huitosachi y Bacajípare mantienen gallardas luchas en defensa de sus territorios. [email protected] a la lucha abonada con la muerte de Ernesto Rábago.
[email protected] con orgullo les decimos a la tierra marcada paso a paso, cruz a cruz, por el caminar indignado de las Mujeres de Negro con su grito de “Ni una más!”, al asfalto marcado por la sangre de Marisela Escobedo y las lágrimas de madres, hermanas e hijas de las desaparecidas. A los afanes de las incansables organizaciones de mujeres.
[email protected] a la amplia geografía de los combates campesinos en defensa de sus tierras, de su maíz, de su agua, de sus recursos naturales, de sus cosechas. [email protected] al lugar del generoso sacrificio de Ismael Solorio y Manuelita Solís.
[email protected] a la brega cotidiana de las y los derecho humanistas, de quienes han acompañado familias, madres, hijos de desaparecidos, de mujeres violentadas, de muchachos encarcelados y torturados. [email protected] a las calles marcadas por las protestas de quienes defienden su vivienda o su espacio de un metro cuadrado para expender su mercancía, de las marchas sin fin de sindicalistas y trabajadores que reclaman sus derechos. De las y los médicos que se han rebelado contra la violencia que llega hasta su mesa de operaciones.
[email protected] al lugar donde sobre todo las mujeres han tenido el valor, la inteligencia y la capacidad de narrar el horror, de relatar las violencias, de documentar las esperanzas. Bienvenidos a los espacios lúdicos de denuncia y anuncio, de creatividad y de música que construyen los jóvenes defendiéndose de la exclusión, convencidos de que otro mundo es posible.
[email protected] a esta sesión que se logró gracias a la entrega y a la energía que sacó donde pudo esa querida mujer que ahora nos acompaña y que ha hecho del Tribunal Permanente de los Pueblos una gran razón para vivir: Emilia González, Luchadora de toda la vida, cristiana de convicción, pionera de las luchas por los derechos humanos y de la democracia en Chihuahua y en México, cofundadora de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos (COSYDDHAC). Denunciante con valentía de los abusos del Ejército en la Sierra Tarahumara en los ochentas y noventas; de las desapariciones forzadas, que también involucran a las Fuerzas Armadas en años recientes.
[email protected] señoras y señores jueces, garantes, denunciantes, ciudadanas, ciudadanos, organizadores. Que la celebración de esta audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos en Chihuahua nos haga ver que con nuestras luchas, con nuestros sueños, con nuestro amor, en medio de estas violencias, esta destrucción, estas crisis, brota con sangre, sudor y lágrimas, lo que Ernst Bloch lamó “el principio esperanza”.

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